“Centroamérica, globalización y nuevas configuraciones del poder mundial”
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II Congreso Centroamericano de Ciencia Política

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Temática a abordar

El planteamiento teórico a analizar son los siguientes:

1. Posibilidades de Centroamérica como actor internacional
2. Políticas públicas en Centroamérica (Nuevas Tendencias)
3. Autonomía, gobernabilidad y vulnerabilidad
4. Partidos políticos y movimientos sociales

1. POSIBILIDADES DE CENTROAMERICA COMO ACTOR INTERNACIONAL

El desafío actual que se le presenta a la sociedad centroamericana está referido, prioritariamente, a la necesidad de conocer cómo puede insertarse una América Central global en los nuevos escenarios internacionales. Es ineludible, por lo tanto, realizar un detenido análisis hacia delante y no simplemente hacia atrás que tenga en cuenta que en el mundo actual los mercados segmentados y las políticas aisladas sólo sirven para intensificar los riesgos de vulnerabilidad, favoreciendo una fragmentación que, en poco tiempo, será rematada por el "darwinismo económico y tecnológico".

En directa relación con los diversos intentos de integración centroamericana, el discurso político que discurre desde hace tiempo en los foros regionales viene transmitiendo serias contradicciones y extremados localismos dando con ello la sensación de que se carece de una agenda unificada cuyos puntos deberían ser orientados a tratar de determinar objetivos comunitarios y a unificar la disposición de los gobernantes de compartir instrumentos viables.

Exceptuando algunos períodos de amnesia en política económica, o de abulia "panamericanista" del gobierno de Washington hacia nuestra región, ésta fue empleando tímidamente y en forma intercambiable, indistinta y generalmente confusa, mecanismos que el tiempo ha evidenciado como ineficientes: integración, complementación, cooperación; creación de una zona de libre comercio y el fallido intento por concretar un mercado común. Por ninguna de estas vías se ha logrado alcanzar un favorable índice de solidaridad regional -permanente y ascendente- dado que no existe una conciencia de unidad que se afirme y se proyecte más allá de los escasos límites del discurso circunstancial. En tal virtud, conviene examinar con detalle y realismo las oportunidades en función de la globalización y el perfil que requiere Centroamérica para convertirse en actor internacional.

Debe insistirse en plantear cuán fundamental es que los gobiernos centroamericanos respondan abiertamente a sus pueblos las siguientes interrogantes: ¿de qué forma, para qué, cuándo y cómo serán implementadas y utilizadas las estrategias nacional, regional e internacional? Será en estos escenarios donde el factor económico determine, en algunos casos, la negociación vía "building blocks" (armado de bloques) y, en otros, aquellos en los cuales los grandes actores prefieren practicar el esquema de "hub and spock" (ejes y rayos) tal como se vislumbra que terminará estructurándose el ALCA.

Existen sólidos argumentos para aceptar que la actual interdependencia del mundo globalizado nos lleve a preguntar: "¿existe de verdad una Centroamérica?"; considerando que, si bien no cabe duda de su realidad histórico-geográfica, siempre es bueno ahondar en el significado de su existencia. Justificar y proyectar tal extremo es tema crucial a debatir en este evento académico. De acuerdo con el pasado, presente y las posibles salidas para la región centroamericana, la cohesión que se presente a nivel istmo ¿deberá concretarse como una integración? Si así fuera, tal esquema integracionista ¿es viable? ¿Es la solución al nuevo orden mundial?

Los países de Centroamérica se encuentran entrelazados por una variada e intrincada red de pactos económicos bilaterales y multilaterales, algunos de los cuales mantienen cierta actividad mientras que otros han quedado en el cofre de los recuerdos históricos. La nostálgica referencia evocativa se inicia con el efímero esfuerzo de la Confederación Centroamericana, continuó con el sueño unificador de Morazán y sin dejar de detenerse a examinar el de Barrios. Analizando en forma racional la dimensión de los nuevos escenarios que se están construyendo en el mundo y apreciando la fuerza que poseen los actores que en ellos interactúan, para enfrentar estos dos factores debemos considerar que Centroamérica está imposibilitada de insertarse en el mundo globalizado pues experimenta una crisis de identidad regional, crisis que se ve agravada por un exceso de vaguedad en los propósitos.

A la situación de vulnerabilidad anterior se suma una extremada cautela en las instancias de diálogo, de debate y, más grave aún, de toma de decisiones. Este escenario cobija una grave situación por cuanto la indefinición de adecuadas estrategias -políticas, sociales, económicas, culturales, militares, ambientales, etc.- no permite que Centroamérica sea un interlocutor cohesivo y audaz en las propuestas y, al ir acentuándose su pasividad a la vez que se mantiene su fragmentación, tales factores la colocan en una posición frágil y errática en el nuevo escenario mundial.

Ahora bien, si los Estados centroamericanos y sus elites están dispuestos, como pregonan, a asumir los desafíos que presenta cualquiera de los escenarios alternativos, se debe plantear una interrogante expuesta ya con antelación en varios foros: ¿qué participación tiene en el debate actual, previo a la toma de decisiones política, la sociedad civil? ¿Qué información seria y actualizada se le ha trasmitido a ésta respecto a las bases y alcances de las negociaciones en el RD-CAFTA ¿en relación al ALCA? ¿en relación a la Comunidad Europea? ¿respecto de otros nichos de mercado?

¿Por qué en el TLCCARD-EEUU se hace tan difícil el camino que va de lo comercial a lo societal? No se trata tan sólo de enfatizar que los países deben abrirse al mundo en base a conjeturas, en un simple porque sí. Un apertura amplia y descontrolada puede ser peligrosa si los países denominados "en vías de desarrollo" no cohesionan fuerzas en un proceso integrador regional más amplio. ¿Será ésta la única respuesta válida para resistir el proceso globalizador, es decir, si se tiene el principal propósito de impedir que los "en vías de desarrollo" sean "engullidos" por el darwinismo económico y tecnológico?

Finalmente, ¿tendremos tiempo de construir una región centroamericana que devenga en actor internacional capaz de responder pertinentemente ante la nueva dinámica de la globalización?



2. POLITICAS PUBLICAS EN CENTROAMERICA (Nuevas Tendencias)


El estudio de una política pública ilustra acerca de la dinámica de exclusión o del esfuerzo de incorporación de los gobernantes con respecto a los gobernados; señala, en concreto, hacia quiénes se orienta la acción gubernamental y expone las razones para ello, evidenciando una determinada correlación de fuerzas presentes en la sociedad.

Pero el estudio de políticas públicas también muestra el grado de control efectivo que el gobernante tiene sobre el aparato estatal y sobre la sociedad a la que gobierna. Para ello basta considerar que la definición y puesta en marcha de una decisión y su posterior conversión en política pública requiere de la aplicación, en una determinada intensidad, de los recursos internos y externos de coerción o de consenso, para lograr que penetre primero el aparato gubernamental –erigida como directriz de sus operaciones- y luego se extienda hacia la sociedad

En su función estratégica, las políticas públicas definen los parámetros y las modalidades de interacción entre lo público y lo privado; concretan las condiciones para traducir los principios de flexibilidad y autonomía en ejes de una acción pública selectiva, eficaz y eficiente; definen cuáles son los asuntos que alcanzan el rango de interés público para ser incluidos en la agenda de gobierno; y describen los niveles de homogeneidad y armonía que rigen la gestión integradora de los mercados y las economías nacionales.

En su condición institucional, las políticas públicas no sólo expresan la particular configuración de las estructuras, funciones y procedimientos que rigen el Estado y las organizaciones públicas, sino que también revelan la particular dinámica conflictiva en la que se desenvuelve la acción pública.

En su relación con las estructuras políticas, las políticas públicas expresan tanto una particular movilidad de las fuerzas políticas como una dinámica específica de incorporación o exclusión (política, económica y social) de los ciudadanos con respecto a los asuntos de Estado.

En su interrelación con la sociedad civil, las políticas públicas se constituyen en un poderoso instrumento de comunicación. Y en su relación con el ejercicio de gobierno se constituyen en el dispositivo crucial a través del cual los gobernantes logran imponer un rumbo definido a los Estados y a las sociedades que gobiernan.

El estudio de las “políticas públicas” en el territorio Centroamericano plantea, entonces, los siguientes interrogantes: ¿Cómo se manejan las agendas de gobierno en Centroamérica y a qué intereses responden? ¿En qué forma la producción de políticas públicas está afectando a la ciudadanía de los centroamericanos? ¿Cuáles elementos deben incorporarse a la formulación e implementación para hacer más efectiva la dinámica política? ¿Qué nuevas propuestas plantean los cientistas sociales a la luz de la dinámica centroamericana?


3. AUTONOMÍA, GOBERNABILIDAD Y VULNERABILIDAD

El actual orden económico y político internacional disuelve relativamente las fronteras entre los Estados y plantea la necesidad de reforzar la autonomía política conjugable con nuevas relaciones de interdependencia.

Al respecto, las preguntas claves se ubican en el dominio del desarrollo: ¿elimina la interdependencia, de manera inevitable, las posibilidades de la autonomía política? La cuestión clave se sustenta en la posibilidad de construir alternativas de desarrollo autónomo desde lo político o bien, caso contrario, definiendo si el mercado es determinante en las nuevas formas de hacer política.

¿Cuáles son los pesos y contrapesos de la gobernabilidad?

La crisis de la democracia representativa ha debilitado la reconstrucción y apuntalamiento de las legitimidades gubernamentales por cuanto la esclerosis de los aparatos políticos restringe su eficacia. En tales condiciones, es pertinente preguntarse sobre la continuidad de la gobernabilidad y las alternativas democráticas para Centroamérica.

Nuevos actores sociales cuestionan fuertemente y hasta amenazan la gobernabilidad. Entre ellos los movimientos sociales de los excluidos y los postergados. A esa inestabilidad contribuyen los poderes ocultos y la gestión del capital ilícito, que pendula entre lo marginal y lo orgánico.

Si la cuestión del poder está al orden del día, debemos preguntarnos si su democratización puede alcanzarse con prácticas de descentralización, de regionalización o donde existan condiciones de etnodesarrollo que apuntalen un poder nacional.

Hay una crisis de la institucionalidad política. La informalidad política se acrecienta. Un componente de la debilidad gubernamental es el deterioro que evidencia como instrumento de la legalidad.
Las limitaciones para el acceso a los recursos necesarios para el desarrollo igualmente se vinculan a las posibilidades de autosostenibilidad y el resguardo de la biodiversidad.

Se discute, ahora, sobre las fallas políticas y si, además, lo societal manifiesta fallas. La pregunta a formular se refiere a la vulnerabilidad o fragilidad de los procesos democráticos y a la posibilidad de construir legitimidad y ampliar la participación. Esto atañe a los procesos de construcción de ciudadanía en las repúblicas centroamericanas.



4. PARTIDOS POLÍTICOS Y MOVIMIENTOS SOCIALES

La caracterización de los partidos políticos, de acuerdo a su ideología, su procedencia sectorial o su tipo de liderazgo, sigue siendo sin duda un tema de debate en los ámbitos académico y político. Hoy día pareciera que los partidos no son ya –si alguna vez lo fueron– reflejo de las sociedades; más bien nos inclinan a concebirlos como puras máquinas electorales dispuestas a todo con tal de obtener votos.

Es por ello que siendo los partidos políticos los únicos legitimados para participar en el sistema electoral –a excepción de Guatemala, donde existe la figura de Comités Cívicos que compiten por el poder edil–, y ante la grave crisis de legitimidad que aquellos afrontan, es necesario plantearse la pregunta si deben constituir, en realidad, la única vía legal de representación e intermediación entre sociedad y estado.

Las realidades centroamericanas –que pese a ser tan diversas comparten elementos comunes tales como los conflictos armados en El Salvador, Guatemala y Nicaragua– dan cuenta de una caracterización inicial de los partidos políticos actuales, que en mayor o menor grado se encuentran en una crisis de institucionalidad, democratización y representatividad.

Por otro lado, asistimos a la “privatización” de la arena política. Cada vez más se evidencia el flujo de financiamiento privado ¬–no siempre de origen lícito– hacia los partidos políticos. Prueba de lo anterior lo constituyen las postulaciones electorales de miembros del sector empresarial y, en algunos casos, de candidatos militares con claro respaldo de intereses conservadores. Igualmente, el tema de la ideología se desdibuja en el escenario electoral centroamericano en donde –excepción hecha del FMLN en El Salvador, que sigue siendo una fuerza importante– las fuerzas progresistas han ido perdiendo paulatinamente su caudal electoral, dejando en el aire la pregunta de si en efecto pueden, con el tiempo, constituirse en fuerza de representación social de frente a las realidades nacionales, cada vez menos soberanas frente a las exigencias internacionales de la globalización.

Las demandas sociales de inclusión dentro del sistema electoral vía cuotas de participación como medios de acción afirmativa –tal el caso de las mujeres específicamente y de algunos grupos indígenas y de jóvenes–, así como la exigencia de más y mejor control al financiamiento privado y publico, mayor democratización de los órganos de poder interno y mejor capacitación a lideres y bases de los partidos políticos; no son efectivamente escuchadas por los dirigentes quienes, jueces y parte de lo legislativo, deciden posponer aquello que en las sociedades pareciera ser imperativo.

Y es que el problema de fondo no solamente se encuentra en las estructuras partidarias, no conformadas desde y por realidades abstractas, sino por relaciones concretas de individuos con experiencias colectivas que dictan y legitiman el quehacer político en la región. La cultura política es un elemento base y fundamental para entender la vida partidaria, tanto en lo interno de los partidos políticos, como en la vida nacional y en la construcción de ciudadanía. El desencanto social que causan los partidos políticos no es, muchas veces sino el reflejo de sociedades despolitizadas coexistentes con estados excluyentes en la mayoría de los casos; o de partidos y democracias que no dan respuesta a las necesidades básicas de una población cada vez más pobre y a la deriva.

Ante la crisis de legitimidad y representatividad de los partidos políticos, nuevos actores sociales y políticos han surgido desde la sociedad civil para manifestarse en nuevos movimientos sociales desvinculados de los tradicionales movimientos obreros y campesinos cuya misión histórica, la de constituir un factor fundamental de cambio revolucionario en el mundo, les fue asignada desde principios del siglo XX.

Los movimientos sociales centroamericanos han tenido transformaciones de fondo, relacionadas directamente con el florecimiento democrático. Estos cambios de fondo incluyen nuevas temáticas, nuevos planteamientos y nuevos actores, como los movimientos de reivindicación étnica, los movimientos de mujeres, feministas, de homosexuales, ecologistas, los sin tierra, etc., todos ellos con demandas concretas frente al Estado y restantes actores nacionales e internacionales, y planteamientos que cuestionan la existencia y perduración del statu quo.

Sin embargo, producto también de nuestra historia y contrario a lo que se solía llamar Movimiento Social, estos movimientos no constituyen, en la actualidad, movimientos graníticos de masas, sino más bien una serie de organizaciones poco cohesionadas y fragmentadas, que sugieren la redefinición de sus características, posturas y liderazgos. Entonces, algunos de los problemas a conocer prioritariamente son la atomización y la oenegización de la sociedad civil, la fragmentación y poca representatividad de sus dirigentes y sus niveles de interlocución con el Estado. Esto último que limite la intermediación, es decir ¿hasta qué punto pactar?

Ante una realidad compleja, en donde los actores políticos y sociales se encuentran en un impasse de legitimidad y representatividad, surgen preguntas tales como: ¿Cuáles debieran ser las metodologías para aproximarse al estudio de los partidos políticos, los movimientos sociales y la cultura política en la región?, ¿son los partidos políticos y/o deben ser la única vía legitima de interlocución entre Estado y sociedad?, ¿Cuál ha sido la dinámica que han seguido los movimientos sociales en la región centroamericana? ¿Cuáles son las reivindicaciones de dichos movimientos? ¿Realmente representan las demandas de la sociedad?, ¿Cómo y de qué forma se transforman sociedades despolitizadas en sociedades ciudadanas en contextos como los nuestros?, ¿Cuál debe ser la metodología de inclusión/representación de los grupos históricamente excluidos dentro de los sistemas políticos centroamericanos? ¿Cómo y cuáles intereses deben representar los partidos políticos en un mundo globalizado? ¿Cómo abordar el tema ideológico? ¿Cuál es y/o debiera ser la relación sociedad civil (movimientos sociales)–estado?, ¿Cómo funciona el tema de la identidad, tanto partidaria como social en la región? ¿Cómo funciona, a lo interno de los partidos, la interrelación entre líderes nacionales, líderes municipales, activistas y afiliados? ¿En qué forma se interrelacionan con la región y el mundo los movimientos sociales y los partidos políticos?

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Ciudad de Guatemala
25, 26 y 27 de Octubre


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